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Elecciones juveniles

Según Erikson (1994), los tres aspectos que debe resolver el joven para lograr su completa identidad son:
·         Elección de una ocupación.
·         Adopción de valores
·         Desarrollo de una identidad sexual satisfactoria.

Años atrás los tres aspectos importantes a resolver en la vida eran:
·         ¿qué estudiaré?
·         ¿con quién y cómo formaré una familia?
·         Y ¿en qué y quién creo?

Finalmente, qué estudiaré y en qué trabajaré tiene que ver con la ocupación que Erikson menciona. Lo que uno haga en vida debe ser satisfactorio y no simplemente para sobrevivir, que se pueda sentir la persona realizada, pueda aportar y hacer cosas de calidad en su área ocupacional, desarrollando los talentos que posee.

Sin embargo, nuestras creencias tiene que ver con los valores que definirán nuestra vida; si bien somos transformados por lo que contemplamos, en la medida en que definimos en quién creer, y la admiración y devoción que le tengamos, es que nuestro ser será más semejante a lo que admiramos. Y no me refiero en el sentido de obtener una creencia para cumplir ceremonias civiles o religiosas, o simplemente como un catálogo de valores que surjan para ostentación, sino aquello que nos transforme y nos haga ser mejores seres humanos.

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Finalmente, Erikson menciona el desarrollo de la identidad sexual satisfactoria, y parece que, al día de hoy, a diferencia de años atrás, es de vital importancia. Hoy muchos adolescentes están bombardeados por la búsqueda de la identidad y diversidad sexual, que quizás los hace dudar más de lo necesario y hasta errar en la misma. Tanto énfasis pareciera perjudicar más que beneficiar.

Comentaba con un adolescente con 15 años que lo ideal al momento de elegir una chica para que sea su novia es aquella a quien él le pueda aportar algo bueno a su vida y viceversa, y no porque ella no lo tenga, sino porque tanto ella como él deben aportar y no restar, hacerse crecer uno al otro. No se pretende ser el salvador de nadie, ni el dependiente de nadie, sino aquel que le siga permitiendo brillar, respetando su individualidad, y le siga dejando brillar, sin hacerle sombra.

Entonces bien, ante la complejidad y la saturada y desmedida información de identidad sexual que hay en estos días, no es descartable el tercer punto de Erikson, pero creo que habría que añadir el aspecto de con quién o cómo formará su familia el adolescente; este aspecto es de alguna manera u otra un aspecto que marcará toda su vida. ¿Cómo deseo que sea la persona que comparta el resto de mi vida?, ¿cómo me veo con esa persona en mi madurez?, ¿repetiré patrones de mis padres que me hicieron grata mi vida, anularé y omitiré aquello que me perjudicó? Quizás este aspecto se ha descuidado mucho y es factor para que haya tantas familias y relaciones disfuncionales, y a lo que se debería de poner más atención.